Calais es único: tiene muchos canales que separan la ciudad en dos partes, los llamados Calais-Nord (Ciudad Vieja) y Calais-Sud (Ciudad Nueva). Cuando te mueves de una parte de la ciudad a la otra, se siente como si estuvieras viajando en el tiempo. Las dos partes son tan diferentes que parecen dos mundos paralelos e independientes. Esta diferencia se refleja no solo en el aspecto de las calles y los edificios, sino también en la atmósfera, la mentalidad y el carácter de la población local. Por un lado, el estilo de vida tranquilo y relajado de las personas que viven en el distrito histórico y el ritmo acelerado de un moderno centro de negocios en el otro. Esa es la razón por la cual los fanáticos de las antigüedades y los viajeros a quienes les gusta la megalópolis encontrarán algo adecuado e interesante en Calais.
La región siempre ha sido famosa por su espíritu independiente y el orgullo de la gente local: de espíritu libre y autosuficiente, la aristocracia de Calais alguna vez quiso separarse de Francia y vivir de forma independiente. Mucho antes de esto, la ciudad era un simple pueblo pequeño. Todo cambió cuando el Conde de Boulogne decidió construir una fortaleza costera masiva aquí. El objetivo principal de la fortaleza era proteger la tierra de los invasores ingleses: los países no se llevaban bien en ese momento. Más tarde, Calais fue ocupada por el imperio de la isla durante dos siglos, y este hecho también ha dado forma al carácter nacional de la población local. Incluso hoy en día, la proximidad al Reino Unido influye en Calais, pero hoy es absolutamente pacífico.
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