Es una pequeña ciudad provincial que preservó la atmósfera de la Edad Media. Su arquitectura es más bien característica de unas ciudades islámicas medievales que de balnearios modernos. Las calles son estrechas y sinuosas, a cada paso se encuentran grandes plazas adornadas con esculturas y fuentes de belleza excepcional.
En el centro se sitúa la mezquita principal y alrededor un barrio comercial bastante grande. Una de las curiosidades más considerables es la Mezquita, su construcción se inició en el año 785 y continuó durante varios siglos. Cuando los cristianos reconquistaron la ciudad de moros, estaban muy sorprendidos por la majestuosidad de la Mezquita y decidieron no destruir esta obra maravillosa. La mezquita fue santificada como la iglesia de la Ascensión de la Madre de Dios y hoy lleva el nombre de la Catedral.
El período de prosperidad y auge económico se considera el siglo X, en aquella época empezaron a construir nuevas mezquitas que podían competir incluso con la Meca y los palacios de califas parecían unas construcciones de cuentos de hadas. El otro sitio curioso es la Calle de Flores. Es que las viviendas tradicionales parecen aquí un poco aburridas y tristes, pero sólo a primera vista. Los aborígenes tienen una tradición excelente de adornar las paredes de sus casas con flores vivas. Instalan las macetas en una construcción metálica especial y una casa simple se convierte en una obra maestra.
Si Ud. consigue visitar este balneario en mayo, podrá ir a la Feria de Córdoba que se lleva a cabo cada año. Bailes apasionados, música, colación, trajes extravagantes de los ciudadanos crean una atmósfera inefable.